Segunda sesión:

•Marzo 13, 2009 • Dejar un comentario

Segunda sesión:

Jorge Ibargüengoitia http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/jorge-ibarguengoitia.pdf

Juan garcía Ponce http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/garcia

Nellie Campobello: Cartucho

Juan José Arreola: Confabulario

Augusto Monterroso: La oveja negra y otras fábulas

Truman Capote: Música para camaleones

Taller de Creación Literaria para Jóvenes. Lecturas sugeridas 1ra. sesión.

•Febrero 27, 2009 • Dejar un comentario

Poetas

 

Cesare Pavese

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/cesare-pavese.1-1.pdf

 

Jaime Sabines

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf2/jaime-sabines.pdf

 

Efraín Huerta

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf2/efrain-huerta.pdf

 

Constantino Cavafis

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/cavafis.pdf

 

Edgar Lee Masters

http://www.ciudadviva.gov.co/febrero09/magazine/4/

 

Antonio Luna

http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/01/poemas-antonio-luna.pdf

 

Ernesto Cardenal

http://www.poemaspoetas.com/ernesto-cardenal

 

Antonio Cisneros

http://www.poetaspoemas.com/antonio-cisneros

 

 

Novelistas

 

Complot Mongol, Rafael Bernal.

 

Un asesino solitario, Elmer Mendoza

 

La tumba, José Agustín

 

Gazapo, Gustavo Sainz

 

“Monólogo de Molly Bloom”, último capítulo de Ulises, de James Joyce.

 

Factotum, de Charles Bukowski.

De escritor a publicador: una trayectoria no lineal.

•Septiembre 2, 2008 • Dejar un comentario

Algo que no me hace muy feliz, y que no sé muy bien cómo acomodar, es el hecho de ser un “publicador” tardío. Mis primeros textos los escribí a los 13 años, imitando a los poetas que me gustaban. A los 16 escribí mi primer intento de novela, enuna libreta que desheché. A los 18 estuve en el taller litarario de la UNAM que coordinaban, en narrativa Miguel Donoso Pareja, y en poesía, Juan Bañuelos. Lo tomábamos en un piso de la Torre de Rectoría. ¿El 5?, ¿el 7?  Había que usar el elevador, en todo caso.

No era un escritor, en ese entonces, sin embargo uno de los cuentos que publiqué en mi primer libro surgió en ese taller: “El águila”. Me hice arquitecto, no porque prefiriera la arquitectura a la literatura, sino por otros motivos. Nunca dejé de leer literatura durante ese tiempo, pero un lector no es un escritor. Más tarde me fui de la ciudad de México, y en Morelia publiqué mi primer cuento, en un periódico, o en el suplemento de un periódico. Tenía 27 años. Había hecho muchas cosas, pero hasta entonces no había publicado. Un año más tarde, en Guadalajara comienzo a publicar con más frecuencia, aunque en revistas literarias, suplementos culturales y antologías. Para mí resultaba tan suficiente, que no me afané demasiado en construir una trayectoria de publicador de libros.

Desde Morelia, por 1979, ya tenía una colección de cuentos, y para 1982 casi los publico en libro con el Departamento de Bellas Artes de Jalisco. Lo titulé “Viaje nocturno”. Revisé galeras, y se corrigieron. Luis Fernando Ortega y Marisa diseñaron la portada: un globo aerostático que pendía de un foco. Era una composición mixta que utilizaba el collage. A mí me encantó. Luis Alberto Navarro era el responsable del área de literatura y de edición, pero en eso salió de Bellas Artes y el libro se suspendió. Injusticia poética.

Aún así en 1985 publiqué una plaquette de poesía de extenuante título: Observador frente a un dilatado campo de golf, con una editorial independiente: La Ballena Blanca, en donde estaban involucrados Gabriel Magaña y Luis Fernando Ortega, si no me equivoco. Aún tengo algunos ejemplares y me gustan mucho: impresos a dos tintas.

En 1986 publiqué un poemario, “De brazos cruzados” en un libro colectivo editado por la UNAM/ISSSTE/INBA, junto con Luis Alberto Navarro y Salomón Villaseñor: La señal y los días; y en 1990 otra plaquette de poesía: Transvisiones, ahora sí, con el Departamento de Bellas Artes de Jalisco. SIn embargo, a pesar de haber insistido con diversas editoriales no publiqué el libro de cuentos sino hasta ¡1997!, gracias al interés de Vicente Quirarte, que era director editorial de la UNAM. Apareció en la colección Confabulario, y conservé el título original: Viaje nocturno. Soy de 1952: tenía 45 años para entonces. Claro, en el camino hice muchas, muchas otras cosas. Me formé como guionista de cine en la U. de G., dirigí un cortometraje en 16 mm., exploré la publicidad, hice radio y video, fotografía, diseño gráfico, continué diseñando arquitectura, hasta 1995, porque en Oaxaca, a donde me mudé, el diseño arquitectónico no era bien pagado y era una excelente oportunidad para dejar ese quehacer; así me hice maestro de literatura y de historia del arte en bachillerato. Hice montañismo, pinté, acuarela sobre todo, y expusé y vendí. Nació Edgar, mi hijo mayor y creció conmigo desde los 4 años. En fin.

De ahí para acá, venía arrastrando una novela que escribí en Guadalajara, y que terminé de revisar y corregir en Oaxaca. MIsma historia: la ronda de las editoriales, sin resultado. No confiaba, confieso, en los concursos literarios. Aunque al inicio era larga, la novela, pulí todo lo catártico. Quedó una novela corta, de unas 130 páginas, que me pareció aceptable. La mandé al concurso “Rosario Castellanos”, y luego al “Juan Rulfo”, los dos de novela corta. Gané el “Juan Rulfo” en el 2001 y al año siguiente Editorial Lectorum ya la tenía en circulación, coeditada con Conaculta. La novela: Esta ilusión real. En 2003 obtuve el premio “Sergio Galindo”, de Veracruz, de novela, con En los dedos de la mariposa, que tuvo un más o menos largo peregrinar para su publicación, pero que finalmente logró interesar a Ediciones Era, que la editó en 2007. Un último premio: el “Agustín Yáñez”, de Jalisco, por el libro de cuentos “Moscas”, que aunque iba a publicar la Secretaría de Cultura de Jalisco, se quedó estancado y lo retiré. Ahora espera en el limbo de los libros que no son libros, o más bien en el purgatorio, espera a convertirse en libro.

Tengo otros no-libros escritos que vagan también, buscando su lugar, su momento y sus lectores, recorriendo concursos y dictámenes en las editoriales. No parecen cansados aún. Son tres novelas, dos libros de cuentos, dos de minificción, y unos 3 o 4, creo, de poesía, que de tanto verlos y reestructurarlos, ya no sé cuántos son. Tal vez acaben por convertirse en uno solo, o mejor, en ninguno.

Pues sí, soy un publicador más disparejo que tardío, diría yo. Y tal vez más tardío en ser constante. No fue falta de amor a la literatura. Tuvo que ver más con mi miedo al mundo, de seguro. De algún modo oscuro, heredado, la literatura significaba para mí un placer que pensé que no me merecía. No viví azotado por eso. Ahora estoy más contento, eso sí.

Julio 2008, en Tijuana. Entrevista.

•Septiembre 1, 2008 • Dejar un comentario

Foto de JAvier González Cárdenas

Foto de JAvier González Cárdenas

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 A estas alturas, el karma de llamarme igual que un niño héroe aún aparece de vez en cuando. Mi nombre me gusta, debo decirlo, digamos que fonológicamente, o me he acostumbrado tanto a él que creo que no tiene que ver más que conmigo. Claro, hay de prestigios a prestigios, y frente al dichoso personaje histórico todavía parece necesario a algunos destacarlo. Está bien, me conformo, si con eso obtengo más lectores. Lástima que ni siquiera lo igualé en precocidad.

martes, 05 de agosto de 2008

Tiene nombre de niño héroe, pero es escritor

* Fernando Montesdeoca presentó en Tijuana dos novelas suyas: “Esta ilusión real” y “En los dedos de la mariposa”

Por Víctor Magdaleno

 

Un escritor con nombre de niño héroe estuvo la semana pasada en Tijuana para presentar dos de sus novelas, pero a diferencia de aquel, el escritor no se distinguió por su precocidad, por el contrario, la aparición de sus libros sucedió cuando el autor rebasaba los 40 años, pero lo hizo con muy buen tino porque desde que empezó a publicar con regularidad, Fernando Montesdeoca no ha dejado de cosechar preseas: Esta ilusión real, Premio Juan Rulfo para Primera Novela 2001; En los dedos de la mariposa, Premio Internacional de Novela Sergio Galindo 2003, y Moscas, Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez 2005.

Nacido en 1952 en la Ciudad de México, Fernando Montesdeoca estudió arquitectura, guionismo y realización cinematográficos. A lo largo de su vida ha hecho cortometraje, crítica de cine, guiones, publicidad, diseño gráfico, fotografía, pintura y teatro. Actualmente vive en Oaxaca y viajó a Tijuana para presentar En los dedos de la mariposa en el Centro Cultural Tijuana y un día antes Esta ilusión real, en la Universidad Xochicalco. Con ese motivo, el autor concedió a Bitácora la siguiente entrevista:

¿Le ha traído algún contratiempo o peripecia chusca llevar el nombre de un niño héroe?

FM: En realidad no ha representado ninguna dificultad. En la escuela sí me decían niño héroe y algunos amigos todavía me lo dicen, en broma, obviamente. Se me hacía curioso cuando estaba en la escuela, me daba una cierta notoriedad, se me hacía por ratos hasta simpático, pero no pasó de allí.

A diferencia de la precocidad del niño héroe, usted empezó a publicar en forma relativamente tardía. ¿A qué se debe en su caso?

FM: A una cierta indefinición de mi parte. En mi medio familiar, en mi círculo de amigos, en el medio social en que el que yo me movía, no era bien visto dedicarse al arte como modo de vida. En el mejor de los casos se considera un pasatiempo, un hobby, pero cuando uno se empieza a entusiasmar y quiere ser artista, la gente que te rodea se asusta y te dice: ‘no, no, te vas a morir de hambre, mejor dedícate a otra cosa’. Siempre me ha interesado el arte, además de escribir, pinto, he hecho teatro, cine, me gusta el arte en general, así que yo realmente no tenía miedo de dedicarme a lo que más me gustaba, pero me costó mucho trabajo definirlo y aceptarme como escritor.

“Desde los años 70 había estado en varios talleres literarios de la UNAM, con Miguel Donoso Pareja, Juan Bañuelos y otros, y eso me iba convenciendo de que la literatura era parte de mi vida, pero no mi carrera central y no es sino hasta los 27 años que empiezo a retomarlo: en Guadalajara me uno al taller de Elías Nandino y allí confirmo ese quehacer, porque me encuentro con mis iguales y empiezo a publicar en revistas y varias plaquettes de poesía, al inicio de los años 80. No obstante, yo sigo en la arquitectura, porque ésta representa para mí la seguridad económica y no fue sino hasta 1997 que concreté la publicación de mi primer libro, un volumen de cuentos editado por la UNAM con el título de Viaje nocturno”.

Ha escrito poesía, cuento y novela, ¿en qué género se siente más en su elemento y por qué razones?

FM: El cuento, básicamente porque me gusta contar historias y cuando escribo poesía tiendo a narrar. Hay una buena parte de la poesía de todas las épocas que tiende a la narrativa, la épica griega, por poner un ejemplo, y poetas contemporáneos también tienden a narrar. En mi caso, me importa contar historias, es algo que se identifica mucho con mi manera de representarme y de explicarme el mundo, porque la estructura narrativa me permite de alguna manera reinventar el mundo, mientras que la poesía, que es también invención, pero más volcada hacia el interior, aunque un interior hecho de palabras, pero que buscan menos la

representación del mundo y es más abstracta.

¿Influye su experiencia en el cine en su escritura?

FM: Me sirve mucho, porque a través de la arquitectura tengo una educación muy visual, que me hace representarme el mundo visualmente de una manera muy rica, y por otro lado estaba mi afición por la literatura. De algún modo esas dos vertientes se fusionan en mi acercamiento al cine, que es otra manera de contar historias y enriquece esa forma visual que siempre me ha atraído, pero también enriquece una percepción de estructuras narrativas que son muy propias de lo cinematográfico y que las internalizo, me las apropio, y de pronto comienzan a aparecer en mis cuentos. Es como una traducción semiótica o, mejor, intersemiótica.

¿Primero visualiza la historia que pretende contar en sus relatos?

FM: Está muy presente lo visual, es una mezcla de lo visual y lo verbal. No nada más visualizo, estoy visualizando y al mismo tiempo estoy traduciendo a palabras; es un proceso simultáneo. Cuando cuento una historia veo mucho internamente, y esa es una clara influencia del cine. Mi primera novela, Ilusión real, nace como un ejercicio cinematográfico, pero que se convirtió rápidamente en novela.

Su novela En los dedos de la mariposa trata en torno del amor, uno de los temas más abordados a lo largo de la historia de la literatura, ¿no le resultó difícil a estas alturas encontrar un enfoque novedoso para un tema tan recreado en la literatura?

FM: Yo creo que toda la literatura y en general todo el arte, y en un nivel de abstracción más elevado, todo lo que hacemos los seres humanos, tiene que ver con el encuentro con los otros, y en el encuentro con los otros siempre está presente alguna forma de amor. Creo que es un tema ineludible, siempre que hablemos de arte, creo que de alguna manera está presente el amor, el desamor. ¿Por qué? Porque yo creo que todo lo que decimos está en función del otro, de los otros, entonces, es un tema inagotable y puede tener muchas variantes… que desembocan en lo mismo.

¿Hay un punto de vista particular al respecto en su novela?

FM: Lo que me interesa en esta y en la otra novela es más bien evidenciar que el amor siendo un encuentro, en su desarrollo en realidad es una forma de desencuentro, porque apenas nos encontramos con el otro empieza nuestro desencuentro; como dos planetas que se sienten atraídos, pero en cuanto se aproximan comienzan a rechazarse. Ese fenómeno pendular, cuyos polos son la atracción y el rechazo, el encuentro y el desencuentro, es lo que me interesa; la atracción que parece que es amor en realidad es un proceso de desencuentro, de transformación, porque nos encontramos y aquello que somos o que creemos ser y lo que es el otro empieza a convertirse en otra cosa, nada permanece, todo se transforma. Captar ese movimiento es lo que fascina, no tanto un amor idealizado, sino ese proceso de muchas facetas, sorpresas y autodescubrimientos, porque yo pienso que el amor es el encuentro con uno mismo a través de los ojos del otro.

En suma, sostuvo Fernando Montesdeoca, En los dedos de la mariposa es “una novela que explora los vericuetos de los desencuentros amorosos”.

 

Julio 2008, en Tijuana

•Septiembre 1, 2008 • Dejar un comentario

Nunca había estado en Tijuana. El CONACULTA me invitó a presentar mis novelas allá. Una ciudad movida y contrastante.
La gente súper.
Hice buenos amigos.
EN la Universidad de Xochicalco presenté Esta Ilusión Real, que es del 2002.
Me salió una presentación divertida. Yo solo en la mesa presenté la novela, explicando de dónde y por qué, y escogiendo algunos ejemplos del texto y comentándolos.
A veces hago cosas así.
Los estudiantes compraron todos los ejemplares que llevé (hicieron falta más)
   

Después, al día siguiente, presenté En los dedos de la Mariposa, en el Centro Cultural Tijuana.
 
Publicaron en el periódico Frontera, de allá, esta nota:

 Martes 5 de agosto del 2008

 Co editor gráfico: Gilberto Camacho

jcamacho@frontera.info

Con los dedosen la mariposa


El autor Fernando Montesdeoca presentó su libro el jueves pasado

en la sala de lecturas del cecut

Por José Ángel Soto

asoto@frontera.info

El escritor Fernando

Montesdeoca, autor del libro “Los dedos de la mariposa”

fue presentado el pasado jueves en la sala de lectura del

Cecut, en los que fungieron como presentadores Alfredo

Ortega, Arturo Cristerna y Nancy Salinas. En su intervención, los presentadores señalaron que esta es una novela fragmentada, no lineal, de varias historias en las que un sólo personaje es el tenue hilo conductor que da unidad a una dispersada historia. “No es necesario hacer un viaje en físico, solamente es darse permiso con la lectura de este libro y en fracción de segundos estaremos en la aventura de caminar en el barrio gótico de Barcelona. “O bien por el Paseo de Colón por Madrid, acompañados de una falange de personajes escritos de una manera muy eficiente”, comentó Nancy Salinas.

Por su parte, Montesdeoca, ese día, confesó que su libro es una negociación o reconciliación con la manera de llevar acabo el ámbito amoroso, al ser cuestionado por Salinas,

ya que en sí el libro es una historia de amor. “No es un libro autobiográfico, pero un libro nunca deja de reflejar al autor, en poca o mucha dimensión, pero dicha situación existe, el autor vive o desvive en su historia. “Ya que cada quien lo antepone a sus propias vivencias independientemente a las vividas a las del autor, ya que las experiencias

de una novela reales o inventadas por el autor están muertas en un libro hasta que alguien las lee”, menciona a la concurrencia.

 

Los premios

Fernando Montesdeoca, ganó en el 2003 el premio internacional de novela Sergio Galindo. en el 2001 se adjudicó el premio Juan Rulfo para primera novela, y en el 2005 el premio nacional Agustín Yáñez para libro de cuentos.